Realicé este mural para la sala de espera del consultorio de Quiropraxia de Hernan Blazquez en Bahía Blanca, Argentina.
Esta obra habla de lo etéreo, que aun tan innato en la naturaleza, es aterrizado con cada inmersión en estructuras, llámense gramáticas, grillas compositivas, urdimbres… Cada recta aparentemente tranquilizante se dinamiza con un nuevo viaje, aquí dentro o allí afuera. Los movimientos alejan de la rutina alienante, para volver a apreciarla. La materia sensible silvestre bulle entre lo aprendido y, siempre en danza, se entrega.
—
Dimensiones 2 x 2 m / Gouache y pintura al agua sobre pared. Hilos de algodón. Plomadas de pesca
Materiales del proceso